¿Es rentable el diseño?

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¿Es el diseño una inversión que represente beneficios monetarios o de rendimiento a las empresas? ¿Debe ser incluido el diseño en distintos procesos de desarrollo de productos y servicios? ¿Es rentable el diseño?

Preguntas importantes que debemos hacernos, porque la concepción que tiene la sociedad del diseño es un tema de nuestro interés, yendo más lejos, el problema puede ser la concepción que nosotros mismos tenemos del diseño, influyendo en la perspectiva de la sociedad. Sin conocer las motivaciones que los llevaron a ingresar a este mundo apasionante, hay unas muy malas, entre estas; creer que el diseño es genial “porque nada tenía que ver con números”, no prestando mayor atención a las asignaturas de economía y negocios impartidas en la academia, precisamente esto pone en jaque a más de uno, ya que, muchas veces no saben cómo y/o cuánto cobrar por sus conocimientos aplicados, estando a la merced del criterio del cliente, es de esta forma que perdemos el respeto del cliente.

Para dejar de lado un par de aspectos negativos, que demuestran de manera evidente el potencial del diseño “pues no lo hemos sabido vender, por eso no lo compran”, para todos nosotros deben ser muy claros los puntos que tenemos a nuestro favor, el diseño influye e impulsa la cultura, pues recordando las acertadísimas palabras de Paul Rand: “Todo es diseño, ¡todo!” se vienen a la mente los grandes ejemplos que se gestan en la brillante mente del diseñador; como la humilde cuchara que tanto a diestros como zurdos es capaz de alimentar o la rueda que puso a andar a la humanidad.

Entrando en un terreno un poco más técnico, partiremos enunciando uno de los conceptos más básicos del diseño para entender qué debe ofrecer un diseñador y qué busca una empresa. Nuestro ejercicio es una estrategia que permite a las empresas reducir impactos negativos y potenciar los positivos, es decir motiva o desarrolla la competitividad de las empresas. Este planificado proceso es de suma importancia, puesto que estamos en un mundo globalizado en el que las personas tienen acceso a todo tipo de información. El diseño no comprende únicamente la creatividad –aunque creemos que es un concienzudo proceso– sino también de métodos que deben entrar en interacción con las distintas áreas de una empresa para que de esta forma ésta prospere.

Ahora haremos mención de las características que hacen a un buen diseñador y que las empresas buscan; debe ser excelente comunicador, tener amplio conocimiento en aspectos técnicos, que se adapte al trabajo multidisciplinario, ser capaz de planificar su proceso de trabajo y ser un excelente investigador.

La planificación debe tener como resultado el cumplimiento eficaz de las fechas establecidas, pues el tiempo es un recurso no renovable, como se dice por ahí: “El tiempo es oro”, el diseñador nunca puede dejar de estudiar a su público objetivo, nuevas herramientas, nuevas metodologías, procesos alternativos a los utilizados regularmente. Las competencias comunicativas de un diseñador no se pueden limitar a los medios gráficos, éste debe ser hábil para desenvolverse en medios escritos y orales, esto conllevará a una buena comunicación y posterior relación con el cliente, no olvidemos que éste último es el primer “comprador”.

No podríamos terminar sin citar algunos casos en los que el diseño fue el responsable del éxito de algunas empresas, entre estos encontramos a ERCO, una compañía alemana que solía ser un fabricante ordinario de accesorios de iluminación, para pasar a ser una compañía líder mundialmente, sin ir más lejos es imposible olvidar a la gigante Coca-Cola, que invierte millones en estrategias de comunicación e innovadores diseños pareciendo estar siempre a la vanguardia.

Para concluir podríamos afirmar como Jordi Montaña e Isa Moll, dicen en su libro: el diseño es rentable social y económicamente, pero este depende enteramente de nosotros.

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